Está claro que el consumo de fibra alimentaria es beneficioso para el organismo, ya que favorece el tránsito intestinal, el volumen y humedad de las heces y protege frente al riesgo de padecer cáncer de cólon. Además, debido a su nulo aporte calórico, los cereales y harinas integrales, a igualdad de peso, siempre tendrán menos calorías que los “normales” o refinados (que contienen mucha menos fibra), pero es necesario señalar que esa diferencia es mucho menor que la que la publicidad nos quiere hacer creer, ya que los productos integrales, además de la fibra, también contienen el resto de la harina del cereal.

        

 

Sin ser en contrarios en absoluto al consumo de productos integrales, conviene dejar muy claro que, desde el punto de vista calórico, la diferencia entre integrales y refinados no excede en casi ningún caso del 10%, por lo que en la práctica sería lo mismo comer un poquito menos del producto refinado para tener el mismo aporte calórico que si consumiéramos el integral.

        

Existen algunos preparados comerciales de cereales integrales cuyos anuncios nos los presentan como “dietéticos” y “bajos en calorías” a los que podemos recurrir alegremente sin ningún miedo a engordar, pero si nos molestamos en comparar sus valores calóricos con los de otros cereales, integrales o no, incluso en sus variedades endulzadas o azucaradas, veremos que no existen apenas diferencias:

 

 

NOMBRE

COMPOSICIÓN

FABRICANTE

KILOCALORÍAS

Special K

Cereales integrales

Kellog’s

358 / 100 gramos

Smacks

Trigo inflado con miel

Kellog’s

356 / 100 gramos

 

                  

Sería muy de agradecer un poco más de honestidad en algunos fabricantes de productos alimentarios y que las normas publicitarias fueran un poco más estrictas en lo que a estos se refiere con el objeto de evitar la confusión que pueden producir en el consumidor. Así que ya saben... ¡MUCHO OJO CON LA PUBLICIDAD!

 

 

 

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