

Una gran cantidad de las opiniones vertidas en este texto están tomadas
del artículo de Antonio Muro “¿Por qué quiere Sanidad prohibir la formulación magistral?” publicado en
la revista Discovery Salud (nº 53 septiembre
2003).
¿QUÉ ES
ESO DE LAS “FÓRMULAS MAGISTRALES”?
Así pues, una fórmula magistral
no es, sino una "medicina personalizada" que el médico y el
farmacéutico -trabajando en equipo- elaboran expresamente para un solo paciente
en función de sus características personales, intentando conseguir la mayor
eficacia con la mínima posibilidad de aparición de efectos secundarios.

UNA ACLARACIÓN INICIAL QUE CONSIDERO MUY NECESARIA
Lo primero que quiero
dejar muy claro –pues parece que este aspecto no es conocido por el público en
general ni tampoco por bastantes médicos- es que las fórmulas magistrales han
sido siempre y siguen siendo absolutamente legales y suponen una posibilidad más que cualquier médico puede
utilizar o no a la hora de prescribir un tratamiento.
Esto resulta esencial hacerlo, ya que en algunos medios de comunicación
parece como si existiera un cierto interés en presentar como sinónimos los
términos de “fórmula magistral” y “medicación fraudulenta” o lo que es casi
peor, de “pastillas adelgazantes milagrosas” o expresiones despectivas
similares, lo que mueve a la opinión pública a confusión y a una postura de
rechazo a priori ante la fórmula magistral. Así que quede muy claro que la
formulación magistral es una práctica legal y que puede ser utilizada –como de
hecho lo es- para tratar cualquier patología médica y no se utiliza solamente
en los tratamientos para adelgazar, sino que también se utiliza con frecuencia
en dermatología, psiquiatría,
endocrinología, oftalmología, odontología, pediatría, geriatría y alergología.
Y así se ha venido haciendo a
pesar de que no existía una regulación legal específica ni se había creado el
llamado Formulario Nacional hasta que apareció
LAS EXIGENTES
NORMATIVAS DE SANIDAD Y SUS IMPEDIMENTOS AÑADIDOS
De entrada, las
nuevas normativas de Sanidad son tan estrictas en lo que se refiere a las
autorizaciones para que las oficinas de farmacia continúen preparando fórmulas
magistrales –como han venido haciendo toda la vida- que prácticamente las
equipara en ese sentido con los grandes laboratorios industriales, con lo que
son muy pocos los farmacéuticos que pueden asumir esos gastos.
Aquilino
Corral, presidente de
Yo creo que hay sectores
interesados en acabar con la fórmula magistral, con que vaya muriendo. Antes yo
pensaba que querían que muriera lentamente
pero creo que ahora quieren que muera rápidamente.
Hasta hace poco nadie se metía con la formulación magistral. Todo el mundo veía
que era una terapéutica, una cosa pequeña, tal vez de poca importancia a nivel
de dinero, pero con una gran importancia sanitaria a nivel de tratamiento del
paciente. Cuando salió en el 2001 el Real Decreto de Normas de Correcta Elaboración y Control
de Calidad mucha gente pensó, en efecto,
que era el golpe de gracia a la fórmula magistral. Sin embargo, se encontraron
con la sorpresa de que muchos farmacéuticos hicimos un esfuerzo importante en
tiempo, dinero y personal para adecuarse a la ley y seguir formulando. Y parece
ser que eso ha molestado. Sin
querer ser paranoico, parece que sí, que hay una intención de acabar con la
formulación magistral con la imposición de las nuevas normas.
El Real Decreto citado además de fijar las condiciones que debe tener
tanto la zona de laboratorio como el utillaje empleado establece un complejo
sistema documental que permita, en caso de que surjan problemas, reconstruir
paso a paso todas las operaciones realizadas durante la formulación y daba de
plazo a las farmacias para adaptarse a las nuevas normas hasta marzo del 2003.
Ante la imposibilidad práctica de que esto fuera así se otorgó una prórroga
hasta enero del 2004. Cabe añadir que la inversión que debería realizar una
farmacia para adaptarse a las nuevas normas ronda los 60.000 euros (unos diez
millones de pesetas).
-¡Pues no está mal pensado!- me digo yo
-Si acaban de golpe y porrazo con todas las farmacias que preparen fórmulas
magistrales acabarán de paso con todos los médicos formulistas, porque no habrá
ningún sitio donde les puedan preparar sus prescripciones, ¿no?... ¡Genial! ¡Un
golpe maestro!
-Vamos,
vamos, doctor Luengo, no se lo tome usted así. Es lógico que tenga que haber
unas normativas al respecto, ¿no es cierto?
-¡Por supuesto que sí! Y eso es lo que
todos queremos: que exista una normativa clara, coherente –desde el punto de vista
ético, clínico y farmacológico- y sin que existan discriminaciones
favorecedoras hacia la industria farmacéutica que no benefician en ningún modo
al paciente ni a la salud pública. Que todos –farmacéuticos y médicos-
sepamos con claridad qué es lo que se puede y no se puede hacer, y podamos
trabajar tranquilos.
-¿Pero es que las normativas
actuales no lo dejan claro?
-Pues fíjese en lo que nos sigue
diciendo Aquilino Corral, que es un hombre muy sensato y poco amigo de
estridencias, sobre este aspecto:
Los farmacéuticos formulistas
trabajamos con una inseguridad
jurídica grave ya
que
También es verdad que esto
parece un ataque fundamentalmente dirigido contra los tratamientos peculiares,
especialmente la obesidad y la celulitis. A los médicos les dicen que no pueden
recetar con fórmula magistral un tratamiento de más de tres meses y, en cambio,
leemos en la literatura científica que hay medicamentos fuertes que sí pueden
estar usándose tres o cuatro años. Es un contrasentido total porque una terapia
con plantas medicinales es siempre más suave y menos agresiva que una terapia
con medicamentos de síntesis química. Todo lleva a la misma conclusión: quieren dar la
exclusiva de los productos curativos a la industria farmacéutica. En unas jornadas que hubo en diciembre en el
Colegio de Médicos de Madrid su portavoz ya nos dijo que ellos eran los únicos
facultados para hacer bien los medicamentos.
-O sea, que la normativa no está
demasiado clara y parece tendenciosa, ¿no es así?
-Yo creo
que la normativa en sí está bastante clara, pero lo malo es que su
interpretación se deja al exigente criterio de la inspección sanitaria que
eventualmente se pueda producir, interpretación que se realiza sistemáticamente
en contra de la prescripción del médico –al menos en
-¿A tanto
llega la cosa?
-Pues mire usted,
Si Sanidad dijera claramente: "Tienen que hacer las cápsulas de
esta manera", eso sería aceptado por médicos y farmacéuticos, pero lo
que no tiene derecho a decir es: "No vuelva usted a hacer cápsulas para
adelgazar" alegando que "tienen miedo de que sean
perjudiciales para la salud". Para eso tendrían que aportar
documentación y retirar del mercado todas las preparaciones similares que
hiciera la industria farmacéutica.
-¡Vaya lío!
Pues sí que parecen un tanto mafiosillos los procedimientos de
-Pues lo que pasa es que se
pueden morir de viejos esperando la respuesta. Los farmacéuticos que aceptaron
consultar las fórmulas antes de hacerlas se aburrieron de esperar a que
llegaran las respuestas a sus preguntas, lo que supone una grave negligencia y
desatención para con los pacientes por parte de Sanidad. Es de señalar que
algunas de las fórmulas consultadas coinciden con preparados industriales que
se venden libremente en comercios de grandes superficies por lo que sólo la
ignorancia de algunos funcionarios puede explicar ese silencio, salvo que haya
una voluntad de acabar con toda formulación en beneficio de unas pocas
industrias.
-Pues no he leído nada de eso en los
periódicos...
-Ni lo leerá, porque no ha sido publicado
por casi ningún medio de comunicación, ya que parece que a alguien
no le interesa que esa información alcance a la opinión pública, pero mientras tanto las inspecciones se han multiplicado y
médicos y farmacéuticos formulistas se sienten amenazados en su capacidad
profesional. La voluntad de terminar con la práctica de la formulación es la
gran amenaza que parece subyacer permanentemente en este conflicto.
-Y aquí también hay que dejar claro que
el uso de plantas en formulación magistral está previsto en una norma con rango
de ley, posterior a
-Dr.
Luengo...
-¿Sí?
-Modérese.
Recuerde que estas palabras son del dominio público...
-Es verdad.
Tiene usted razón. Me calmaré. Digamos que todo lo expuesto implica que la
actuación de los inspectores al hacer esa distinción resulta ser contraria a
-Suena más
correcto. Continúe, por favor.
-Pues eso,
que además los médicos formulistas están siendo
expedientados por usar sustancias que se encuentran en medicamentos
comerciales, lo que denota una seria limitación de su libertad de prescripción
y una clara discriminación frente a la industria. En fin, que
la situación provocada por
Ricardo Ibáñez Castresana, abogado y Secretario de
Lo que nosotros queremos es que existan pautas para
adecuarnos a ellas. Desde
-¿Y por qué no se denuncian estos hechos si es que
son así de graves?
-¡Claro
que se denuncian! Pero siempre son las Autoridades las que tienen la sartén por
el mango y sólo oyen lo que quieren oír. La actuación del Ministerio de Sanidad
motivó una denuncia de
-¿Y qué pasó? ¿No les hicieron caso?
-¿Que
si les hicieron caso? ¡Juá! ¡Deje que me ría! La
respuesta fue que al cabo de un mes de que se publicara la denuncia –en
noviembre de 2002- se llevó a cabo la denominada “Operación Fórmula” –buen nombre, ¿eh?, para dejar en buen
lugar a médicos y farmacéuticos formulistas- en la que a través de intervenciones espectaculares y desproporcionadas de
las fuerzas de SEPRONA (Guardia Civil), bien arropadas en este caso por los
medios de comunicación, y con la excusa de que se perseguían presuntos "delitos
contra la salud pública", fueron
detenidos en
-¡Caray! ¡Así que no se anduvieron con chiquitas, ¿eh?! Sí,
ahora que lo dice me acuerdo de haber visto algo de eso en la tele. ¡Vaya
número, ¿no?! ¿Y nadie protestó por ello?
-Obviamente,
las actuaciones fueron duramente criticadas, ya que sólo se realizan de esa
manera en los casos de delitos de terrorismo o de tráfico de drogas. La doctora
Juliana Fariñas, presidenta del Colegio de Médicos de Madrid salió en defensa de los implicados
declarando públicamente que no había motivo alguno para que
las fuerzas de seguridad actuaran contra los médicos como lo estaban haciendo
y reclamando que se respetara el derecho a la presunción de inocencia, aunque el comunicado no alcanzó a la
opinión pública, claro...
-Sí.
Parece claro que se pasaron un pelo.
-Y lo
peor es que no existe ni ha existido por parte de las Autoridades
ningún interés en aclarar la situación, ya que parece que es en estas aguas
revueltas donde ellos se manejan con mayor soltura y hacen y deshacen a su
antojo. Mire usted, la doctora Luz García Juan, médico formulista, nos dice:
"Tanto en
pasado dos folios con preguntas y aún
estamos esperando respuesta. Preguntas concretas como si se pueden asociar
ciertos productos o si se pueden recetar algunos preparados, Es decir,
queríamos que nos dijeran realmente lo que podemos hacer. No podemos -ni
queremos- interpretar el espíritu del legislador así que les solicitamos que
fueran concretos. No hemos tenido ni respuesta. Eso sí, desde entonces se han
dedicado a inspeccionar a todo aquel que receta fórmulas magistrales y han
seguido con las sanciones. Pero no hemos obtenido respuestas de nadie. Y me
consta que tanto a nivel personal como a través de abogados se les ha pedido
explicaciones".
-¡Vaya!
Pues eso no está nada bien. Creo que empiezo a entender porqué están ustedes tan enfadados, ¿no? Y es que
además les están poniendo como a los malos de la película, porque todo el mundo
habla mal de ustedes y de sus fórmulas.
-Sí,
sí. Si encima somos unos sinvergüenzas que nos queremos forrar a costa de poner
en riesgo las vidas de nuestros pacientes. Pues ya ve usted cómo son las cosas, y
eso que aún hay más, hay mucho más... por ejemplo, me imagino que usted habrá
padecido alguna vez una amigdalitis o una faringitis, ¿no es así?
-¡Pues
claro! ¡Como todo el mundo! ¿Pero qué tiene eso que ver con lo que estamos
hablando?
-¿Y
qué es lo que le receta su médico en esos casos?
-Pues
lo de siempre: Paracetamol o Aspirina si tengo fiebre y Clamoxyl
o algún antibiótico para que se me pase la infección... Normal, ¿no? Pero no
veo dónde quiere ir usted a parar.
-Pues
quiero ir a parar a que siempre ha sido lo más normal del mundo en la práctica
médica el prescribir dos o más fármacos para tratar una única afección, ¿no es
así? Pues bien, agárrese, que si yo creo conveniente tratar a
uno de mis pacientes obesos con una combinación de fármacos mediante
formulación magistral, aunque estos vayan en distintas preparaciones –cápsulas, sobres o las que sean- y no
presenten ninguna incompatibilidad entre sí, el inspector podrá interpretar si
le viene en gana que estoy haciendo una asociación ilegal de productos y me
podrá sancionar por ello, así como al farmacéutico que la prepare... ¿Qué le parece? Y los farmacéuticos
están que trinan, claro, y dicen con toda la razón que:
"De forma continuada, los
funcionarios están infringiendo tanto esta ley como la citada orden (1997). Y
con ello se está favoreciendo a la industria farmacéutica frente a los
farmacéuticos con oficina de farmacia. Piénsese que el médico podría haber prescrito
libremente dos medicamentos conteniendo las sustancias medicinales de las
fórmulas y que aunque el paciente hubiera presentado simultáneamente ambas
recetas en la farmacia el farmacéutico habría estado obligado a dispensarlas.
¿Por qué va a haber responsabilidad del farmacéutico por dispensar dos fórmulas
prescritas, cada una de ellas, con una de esas sustancias?"
-¿Cómo
se queda usted?
-¡De
piedra! ¡Me quedo de piedra! ¡Así que se la están jugando ustedes todos
los días, ¿no?! ¡Qué emocionante! Pero bueno, vayamos a la práctica, porque me
está usted aturullando un poco con este alud de información que no me resulta
fácil de digerir... Yo lo que quiero es adelgazar ayudándome con la medicina
más eficaz que haya –sibutramina decía usted en sus
conclusiones del tratamiento farmacológico, ¿no?- sin que me vaya a suponer un
perjuicio y sin que me cueste un ojo de la cara a ser posible. ¡A ver! ¿Usted
me podría prescribir sibutramina en formulación
magistral –para que me resultara mucho más barata- y yo podría presentar su
receta en una de esas pocas farmacias que cumplen con los exigentes requisitos
legales para poder formular y allí me prepararían la medicación?
-Mmmh... Mmmh... ¡Depende! Porque
tampoco es así en todos los casos. La inmensa mayoría de
las farmacias de Madrid, aún contando con la autorización para preparar
fórmulas magistrales e incluso perteneciendo sus titulares a
Al utilizar una especialidad farmacéutica también nos podemos encontrar
con los problemas de patente. Las sustancias que se utilizan en una
especialidad farmacéutica, generalmente tiene una protección de patente a menos
de que hayan pasado 20 años desde su comercialización, pero si aún tiene la
protección de patente, ¿pero podemos formular? Sí, el farmacéutico puede
formular. ¿Por qué? Porque
Entonces, ¿qué problema hay? Pues la obtención de la sustancia. La manera de obtenerla es del laboratorio fabricante, que para esa formulación la