

LAS “DIETAS MILAGRO”
¿A qué llamamos dietas milagro? ¿En qué se distinguen de las dietas “normales”? (tiempo, alimentos, formas de comer)
Creo que ahí radica esencialmente la cuestión, ya
que aún hay un importante número de profesionales de la nutrición que,
manteniéndose rígidamente anclados al pasado, denominan despectivamente como
“dieta milagro” a toda dieta que se salga de las estrictas normas de las
hipocalóricas clásicas (filete a la plancha de
Particularmente entiendo por “dieta milagro” a toda dieta que
resulte absurda, ya sea por la repetición persistente de un solo alimento como
base de la misma, por su carencia de bases científicas o por su exagerada
restricción calórica, que persiga un resultado espectacular en lo que a la
pérdida de peso se refiere. Y
me parece importante dejar muy claro que todo lo que expongo a continuación se
refiere única y exclusivamente a las dietas que se ajustan a esta definición.
Existe una variedad tan grande de estas dietas –la
de la alcachofa, la del astronauta, la cronodieta, la del grupo sanguíneo, la
de Hay, la del pomelo, la de la sopa de cebolla, la de Raffaella Carrá...- que
resulta muy difícil establecer unas distinciones comunes a todas ellas con respecto a las
“dietas normales”, pero en términos generales podríamos citar los incluidos en
la propia definición anterior, es decir: la repetición persistente de un
alimento como base de la misma, la ausencia de bases científicas en lo que a
sus principios se refiere, su exagerada restricción calórica –menos de mil
kilocalorías diarias y/o las carencias o desequilibrios importantes en lo que a
nutrientes esenciales se refiere.
¿Y las dietas que llevan el nombre de un alimento? ¿Qué
tienen de novedoso,
por qué esos nombres?
Los nombres
evidentemente se corresponden con el alimento predominante en la dieta. Y de
novedoso tienen muy poco. Por ejemplo, la de la alcachofa; podemos conseguir
los mismos resultados sustituyéndola por brócoli o coliflor, la del pomelo nos
dará resultados muy similares si lo sustituimos por naranjas, manzanas, fresas
o peras, un gazpacho hecho sin pan nos proporcionará resultados muy similares a
los que se pueda obtener con la dieta de la sopa de cebolla, etc.
¿Son eficaces las dietas milagro? ¿Se rebaja peso?
Para contestar a
estas preguntas con rigor y no caer en la tentación de hacer descalificaciones
fáciles habría que irlas aplicando, una por una, en todas aquellas dietas que
consideremos como milagro. En términos generales se puede afirmar que en
general se rebaja peso con la mayoría de ellas, pero ¡atención!, el peso que se
pierde suele ser a expensas de la masa muscular en lugar de la del tejido
graso, con lo que la mayoría de ellas no adelgazan, si entendemos por adelgazar
la pérdida de peso a expensas de la masa grasa.
¿Hay alguna que sea recomendable? ¿Por qué?
Yo no recomiendo
seguir ninguna de ellas y para no aburrirles con un sinfín de razones me
limitaré a decirles que es porque ninguna de ellas enseña a comer. Entiendo que el fin último de una dieta –dentro del
contexto al que este artículo se refiere- debe ser conseguir una pérdida de peso a
expensas del exceso de masa grasa que pueda ser mantenida durante un tiempo
prolongado. Cualquiera de nosotros se puede
pasar tres días comiendo un solo alimento –y me da lo mismo que sean
alcachofas, chipirones en su tinta, pepinillos en vinagre o naranjas de
¿Por qué razón son peligrosas y para quién los son más?
(personas con algún
tipo de afección, edad)
Cada dieta es
diferente y creo que tampoco debemos caer en la tentación de
generalizar en un
tema serio como es este. En primer lugar debemos hacer una clara distinción
entre las personas sanas y las que presenten algún tipo de afectación sistémica
(diabetes, patologías cardíacas, renales, hepáticas, etc.) ya que estas últimas
en ningún caso deberán seguir ni un solo día una dieta que no haya sido
prescrita o avalada por su especialista en cuestión. Y en este mismo grupo
también deberíamos incluir a las gestantes y a las personas que se encuentren en
los extremos del espectro de edad
(menores de 18 años o mayores de 65).
En lo que al resto
se refiere creo que tampoco nos tenemos que poner en plan dramático, pues una
persona normal y sana puede aguantar durante tres días prácticamente cualquier
régimen dietético por muy disparatado que sea sin que tenga consecuencias
importantes para su salud.
¿Cuáles son los efectos
negativos que tienen en la salud?
A partir del citado
período de tres días los riesgos son variables para cada tipo de dieta y todos
ellos resultan directamente proporcionales al tiempo que esta se realice. Entre
otros incluyen: desnutrición por pérdida de masa muscular, hipotensión y mareos
(dieta de la alcachofa, del astronauta, de Beverly Hills, de Gabe Mirkin,
macrobiótica, de la patata, del pomelo, Pritikin, Raffaella Carrá, Shelton, de
la uva, de la sopa de cebolla), arritmias por pérdidas de potasio (Atkins),
diarreas (Beverly Hills), deficiencias en vitaminas y minerales (macrobiótica y
Pritikin), aumento del colesterol sanguíneo (Atkins), cólicos nefríticos y
ataques de gota (Atkins).
Hay dietas, como la
de Atkins, que sí que es cierto que promueven una importante
pérdida de peso, pero los riesgos y la importancia de sus efectos secundarios
hacen que, en mi opinión, sólo sean aplicables a pacientes ingresados en
centros dietéticos u hospitalarios en los que se
pueda llevar a cabo un estrecho seguimiento de los mismos.
¿Qué consecuencias tienen
en el peso? ¿Se recupera fácilmente? ¿Y en el
metabolismo?
Como ya he dicho
anteriormente, el seguimiento de la mayoría de ellas sí que suele conllevar una
pérdida de peso, aunque esta no siempre se deba a la pérdida de tejido graso y
si no variamos nuestros hábitos alimenticios y/o nuestro nivel de ejercicio
físico la recuperación de peso será paulatina e inmediata. El principal
problema práctico, además de los posibles perjuicios que puedan producir en
nuestra salud, es que no sirven para nada. Así de simple.
La recuperación o no del peso depende básicamente de lo que
uno haga después, y no de la
cantidad del peso perdido ni del tipo de dieta que haya hecho. El metabolismo
no tiene porqué verse afectado de manera significativa si no han sido
utilizados fármacos que influyan sobre él.
¿Cuánto peso hay que
perder y de qué forma sin afectar a la salud?
Parece que los
expertos se ponen de acuerdo –por una vez- en que el ritmo ideal de pérdida de
peso oscila entre los
Y creo que aquí
resulta fundamental que el problema de la obesidad y el sobrepeso jamás deberá
ser valorado de una manera dual en el sentido de éxito o fracaso. Me explico.
Hay que evitar a toda costa que un paciente que debería perder teóricamente
unos 20 kilos y que no consiga perder más de 10 ó 12 vivencie su resultado como
un fracaso. Primero porque no lo es en absoluto, ya que existen multitud de
ensayos clínicos que demuestran los importantes beneficios que suponen la
pérdida de tan solo un 10% del peso total, y en segundo lugar porque al
sentirse fracasado despreciará los beneficios y las enseñanzas obtenidas, y
recuperará el peso perdido en un tiempo récord.
Si se hace una dieta milagro ¿Cuánto tiempo como máximo se
puede llevar a
cabo?
¿No hemos quedado
en que no sirven para nada? De acuerdo con esa premisa yo no aconsejo llevarlas
a cabo durante un tiempo superior a los diez minutos, pues creo que en la vida
existen un sin fin de cosas más interesantes y agradecidas a las que uno puede
dedicar su tiempo.
¿Cómo debe ser una dieta
correcta para adelgazar? (tiempos, kilos que se
rebajan, composición, alimentos indicados) ¿Hay algún producto limitado?
No creo que exista
un solo tipo de dieta correcta para adelgazar, pues siempre se debe y se puede
adaptar a los gustos y condiciones de cada persona. Por citar una, en mis 20
años de experiencia como nutricionista he conseguido... ¡perdón por la
vanidad!, quería decir que los pacientes han conseguido muy buenos
resultados –pérdidas medias de 3 ó 4 kilos de tejido graso en el mes durante un tiempo indefinido valoradas mediante análisis de
masa corporal con impedancia bioeléctrica- con ausencia de efectos secundarios
siguiendo una dieta de restricción parcial de hidratos de carbono –harinas y
azúcares, fundamentalmente, en comida y cena- tan sencilla como la expuesta en
la página web www.drluengo.net
.
¿Que por qué
recomiendo esa en lugar de alguna otra? Pues probablemente no porque se trate de
la más perfecta, ni de la más rápida, ni de la más científica de todas las
dietas, sino sencillamente porque los pacientes la terminan, que es el objetivo más importante en cualquier
dieta que se comience, ya que no les supone un esfuerzo excesivo a la hora de
llevarla a cabo y este siempre se ve recompensado con sus resultados, sin
encontrarse mal en ningún momento de su desarrollo.
¿Es importante acudir a un especialista? ¿Lo suele hacer la
gente?
En estos casos
siempre es conveniente acudir a un especialista aunque se trate de perder los 4
kilos que nos puedan sobrar para ir este verano a la playa en condiciones.
Primero, porque nos va a resultar mucho más fácil hacerlo siguiendo sus
consejos, segundo, porque así no vamos a correr el riesgo de perjudicar nuestra
salud, y tercero, porque salvo en el caso de algunas excepciones nos va a salir
más barato y el resultado nos será más duradero que si lo hacemos por nuestra
cuenta a base de probar un montón de “dietas y productos milagro”.
Creo que nuestra
sociedad está pasando por un período de intensa ambivalencia ante lo que supone
acudir a la consulta del especialista, ya que por un lado se siente preocupada
y atemorizada por la creciente información disponible sobre las peligrosas
consecuencias de la obesidad mientras que simultáneamente no puede evitar los
sentimientos generales de recelo y desconfianza ante la idea de visitar al
nutricionista debido a:
1ª) El temor ante
las elevadas facturas que algunos profesionales presentan a cambio de sus
servicios clínicos.
2ª) El temor y
recelo suscitado ante noticias puntuales ampliamente difundidas por los medios
de comunicación sobre presuntas irregularidades cometidas por un escaso número
de médicos y farmacéuticos dedicados a los tratamientos de la obesidad.
3ª) El lógico temor
suscitado ante el recuerdo de la difusión pública de la exagerada e
intempestiva retirada de los productos anorexígenos –reductores de apetito- que
en su momento –marzo 2000- el Ministerio de Sanidad llevó a cabo que tuvo como
inmediata y nefasta consecuencia la siembra de la idea en el ciudadano de a pie
de que todas las pastillas para adelgazar eran unas drogas malas para la
salud y que la mayoría de los médicos nutricionistas eran unos delincuentes sin
escrúpulos que solamente pensaban en ganar dinero aún a costa de la salud de
sus pacientes sin que se llegara a notificar públicamente la sentencia del
Tribunal Europeo de septiembre 2003 que consideraba como indebida la citada retirada de esos productos que, por cierto se encuentran a la
venta con toda normalidad –bajo prescripción médica como es lógico- en países
de tanta solvencia científica y médica como pueden ser los Estados Unidos.
Como resultado de
todo esto hay que comprender que exista actualmente un elevado porcentaje de
presuntos pacientes que anteponen la opinión de algún amigo que ha seguido
una dieta que le ha ido muy bien o de la del farmacéutico de la esquina, que
es muy buena persona y le conozco desde hace muchos años a la visita al
especialista.
¿Cuál es la dieta más disparatada que ha visto?
Aunque parezca
mentira he llegado a ver a una paciente que provenía de un supuesto Centro
Médico –que disponía de todas las licencias y cumplía con las normativas
legales- en el que le habían prescrito seguir una dieta cuyos ingredientes
principales eran los caramelos Sugus y las pipas de girasol... ¿Quién da más?
Consejos finales. Lo más importante a la hora de elegir
y hacer una dieta.
Además de las 10
Claves de
¿De verdad que te
vas a fiar de la opinión profesional de una persona que no es capaz de llevar a
la práctica sus propios consejos? Yo que tú no lo haría, forastero.